INFIERNO EN EL ESTADIO INSULAR. LAS PALMAS-GANDIA 1990.

  La derrota forma parte indisociable de la historia del fútbol. Los clubes son recordados por sus victorias, por sus ascensos, por sus títulos, pero también por sus derrotas y por sus fracasos, tanto mayor es el recuerdo cuanto más injustas, trascendentes o abultadas sean éstas. 
 
  Una de las derrotas más dolorosas del CF Gandia en los últimos tiempos tuvo lugar una noche del mes de Noviembre de 1990. Una noche que prometía ser inolvidable, pero que pasó a los anales de la historia blanquiazul por motivos opuestos a los esperados, marcando además el devenir de un equipo que había ilusionado a la afición, pero que ya no volvió a ser el mismo…

En la temporada 1990-1991 en el Gandia se hablaba con acento del Norte: Fabriciano (Fabri) González, originario de Lugo, fue elegido entrenador del Gandia en sustitución de José Víctor Rodriguez, al tiempo que llegaban tres asturianos criados en la cantera de Mareo (Jonás, Cudi y Rogelio) y otros tres vascos (David de la Hera, Tejada y Eguiguren)
  César Melo regresaba a casa una década después de debutar en el CF Gandia, convirtiéndose en uno de los fichajes más relevantes en un equipo que había perdido a importantes jugadores de la temporada anterior como Espín, Aguilar, Naixes, Manzanares o Franco, aunque continuaban Diego, Bolós, Ayneto, Moya y los jugadores de la casa Paco Lorente y Manolo.

CF Gandia 1990-1991. De izquierda a Derecha, Arriba: Requena, Acris, Ayneto, David de la Hera, Jonás, Bolós, Tejada y César Melo. En el centro: Moya, Diego, Cudi, Fabri González (Entrenador), Vicent Morant (Presidente), Paco Bataller (Segundo entrenador), Julián, Fernando y Paco Lorente. Agachados: Manolo, Salva Escrivà, Carbonell, Rogelio, Paco Martí, Eguiguren y Pedro Gómez (Fisioterapeuta).

  El Gandia comenzó la Liga con derrota en el campo del recién ascendido Manacor por 2-1, pero, poco a poco, le tomó el pulso a la competición, realizando grandes partidos en el Guillermo Olagüe y encandilando a una afición que disfrutaba con un equipo de vocación claramente ofensiva que, además de marcar muchos goles,  daba espectáculo.
   Culpable en gran medida del gran momento del Gandia era Fabri González, un entrenador de carácter peculiar que venía de hacer una buena temporada en el Sporting Mahonés y que cayó bien entre la afición gandiense, que le bautizó con el sobrenombre de «El Sabio Gallego». Fabri transmitió a sus jugadores su particular ideario futbolístico, fundamentado en un fútbol alegre, atrevido y ofensivo.

Fabri González, entrenador. Gandia fue una de sus primeras paradas en una larga trayectoria. Debutó en Primera División con el Granada en 2011, a quien consiguió ascender desde Segunda B.

Uno de los grandes partidos de esa temporada fue un 3-2 ante el Hércules, rival habitualmente propicio en la época, y que, curiosamente, estaba entrenado por José Víctor, técnico del Gandia en la temporada anterior. Fue un partido excelente que, con dos goles de Eguiguren y otro de Bolós, se ganó en una tarde lluviosa de Otoño marcada por los incidentes, con carga policial incluida, entre grupos de aficionados de la Peña Las Banderas del Hércules y los grupos de jóvenes aficionados gandienses Gurkas Boys y Komando Eguiguren.
  Gurkas Boys se creó a mediados de la temporada 1989-1990 en torno a un grupo de estudiantes del Instituto María Enríquez. Su aparición servía para cubrir el hueco dejado en la grada por la desaparecida y mítica Peña Paperets, surgida en la temporada 1985-1986 al fragor de la gran temporada que culminó con el ascenso ante el Maspalomas.
  Por su parte Komando Eguiguren nace en la temporada 1990-1991 para dar animación al Fondo Sur (en el Norte estaban los Gurkas Boys) en homenaje al extremo vasco Juan Carlos Eguiguren, apodado «El Manito» e ídolo de la afición del Barakaldo en los ochenta, que llegó a Gandia de la mano de Fabri González, con el que coincidió en el Lugo, y que conectó pronto con la hinchada blanquiazul.
  Alma mater de la Peña Komando Eguiguren era Pichi (o Pitxi), que compartía su devoción incondicional hacia el Gandia con su afición por la música y por Loquillo, y que formaba parte de la variopinta fauna de aficionados que pululaban en la época por el estadio Guillermo Olagüe (Súper, Palangana, Toni…)

Juan Carlos Eguiguren con la camiseta del Barakaldo. Ídolo en el viejo estadio barakaldés de Lasesarre, jugó también en el Eibar y el Sestao. Dio su nombre a una de las peñas gandienses.

El buen comienzo de Liga del Gandia tuvo su prolongación en la Copa del Rey, competición en la que eliminó de manera contundente en las dos primeras eliminatorias al Alcoyano y al Carcaixent.
  El azar quiso que en el sorteo de la tercera eliminatoria le correspondiera como rival al histórico UD Las Palmas, un club que brilló en la década de los 70, clasificándose en varias ocasiones para disputar competición europea, y que llegó a la final de la Copa del Rey de 1978 (perdió contra el Barcelona), pero que por entonces llevaba varias temporadas militando en Segunda A.

El partido de ida se disputó en el Guillermo Olagüe un 8 de noviembre. Fue una noche lluviosa en la que un extraordinario Gandia pasó por encima de un Las Palmas que naufragó completamente en el encharcado césped del Guillermo Olagüe.
  Moya adelantó al Gandia poco antes del descanso y con 1-0 se llegó al intermedio. En la segunda parte los canarios intentaron neutralizar la ventaja gandiense, pero en la recta final del partido se vieron desbordados por un vendaval blanquiazul; el Gandia aumentó su ventaja en el minuto 81 por mediación de César Melo y, cuando ya se daba por bueno el 2-0, llegaría un tercer y definitivo gol obra de Julián en el minuto 89.

Julián Sanz, nacido en Villahermosa (Ciudad Real), pero criado en las calles de Beniopa, era un tímido delantero que llegó al Gandia desde Segunda Regional tras proclamarse campeón con el Beniopa e hincharse a marcar goles con el equipo amarillo y azul y que, con el gran partido realizado ante el equipo canario, reivindicaba un papel cada vez más protagonista en el equipo.
 
  Para la historia queda la alineación del magnífico triunfo por 3-0 ante Las Palmas, integrada por Rogelio, Jonás, Cudi, David de la Hera, Fernando, Bolós, Ayneto, Melo, Julián, Moya y Manolo, participando Carbonell en los últimos minutos en sustitución de Melo.
  Días después, en la Liga, de nuevo en casa, el Gandia volvía a exhibirse mostrando su potencial goleador en detrimento del Yeclano, a quien endosaba un elocuente 5-1 (4-0 al descanso).
  El siguiente partido era ante el Benidorm, un rival directo. La afición gandiense se desplazó en masa (con nutrida presencia de las peñas juveniles gandienses) para apoyar a un equipo lanzado que, como no podía ser de otra forma, volvió a ganar por 0-2 con goles de Ayneto y Melo en un partido que fue arbitrado por el más murciano de todos los árbitros murcianos de la historia: Francisco Murcia Murciano.
 
  El Gandia, exultante,  afrontaba el partido de vuelta de Las Palmas con un balance (incluyendo Liga y Copa) de 11 victorias en los últimos 13 partidos. En la Liga era, además, el equipo máximo goleador con 27 goles en 11 partidos y ocupaba la  segunda posición de la clasificación a dos puntos del  líder, un potente Barcelona Atlético que contaba en sus filas con el portero Busquets (padre) y con un centrocampista de 19 años, de nombre Pep y de apellido Guardiola.

  La euforia se había instalado en el Guillermo Olagüe con un equipo que exhibía pólvora de la mejor calidad en la delantera gracias al tridente integrado por Ayneto, Melo y Moya (con aportaciones de Manolo y Julián), pero que tenía además al alzireño Requena en la portería (Rogelio jugaba la Copa del Rey), a Cudi como propietario indiscutible del lateral izquierdo, a Jonás y Paco Lorente fijos en el eje de la defensa, o a David de la Hera, el madrileño Bolós o al veloz extremo izquierdo vasco Eguiguren en el centro del campo.
Un magnífico equipo que viajó a Las Palmas dispuesto a conseguir la clasificación y a hacer historia.

Mariano Ayneto. Ex-jugador del Zaragoza, jugó dos temporadas en el Gandia dejando un grato recuerdo entre la afición. El delantero, en sus dos temporadas de blanquiazul, marcó 32 goles.

La tarde-noche del miércoles 21 de Noviembre de 1990 la afición blanquiazul sintonizó la frecuencia de Radio Gandia para escuchar la narración, desde el estadio Insular, de un excelente locutor, Paco Cardona, que había sustituido a Miguel Ángel Picornell, mito blanquiazul de los ochenta a través del micrófono, tras marchar éste a Canal 9 en 1989.
  Con el recuerdo aún reciente del último viaje a la isla de Gran Canaria en 1986 para enfrentarse al Maspalomas, el año del mítico ascenso a Segunda B, el CF Gandia tenia al alcance la posibilidad de, por primera vez en su historia, acceder a la cuarta eliminatoria de la competición del K.O.

  Los blanquiazules, fieles a su filosofía ofensiva y lejos de salir a especular con la ventaja adquirida en la ida, salieron al Insular a por el partido y pudieron adelantarse en el marcador. Pero enfrente, sin embargo, se encontraba un Las Palmas que, herido en su orgullo por el resultado de Gandia,  estaba dispuesta a remontar el marcador y congraciarse con su afición. Y a fe que lo hicieron.
  Pronto, a los 20 minutos de partido, Carlos conseguía adelantar al equipo local antes de que Julián y Alexis neutralizaran la ventaja del Gandia en la eliminatoria con un 3-0 al descanso.
  Se esperaba la reacción de los blanquiazules tras la reanudación, pero las noticias que llegaban de Radio Gandia eran cada vez más desoladoras; Vidal en el minuto 55 conseguía el 4-0 volteando la eliminatoria y, poco después, Rogelio, el guardameta gandiense, veía como el colegiado Socorro Gonzalez, también canario (?), le mostraba la segunda amarilla provocando su expulsión.
Con la eliminatoria perdida e inferioridad numérica, comenzó el calvario. El Gandia se convirtió en un juguete en manos de un inspirado Las Palmas que ajustició sin clemencia a los gandienses: cinco, seis, siete y ocho goles se sucedieron en la portería blanquiazul, ahora ocupada por Requena, sustituto de Rogelio, certificando una derrota escandalosa que pasaría a la historia indeseada del Gandia: el 8-0 final era, en efecto, la mayor goleada encajada nunca por el club en competición nacional (Segunda B, Tercera y Copa del Rey).
 
  En el siguiente partido de Liga, con la resaca de la derrota copera, un Gandia traumatizado perdería en casa por 0-1 en el clásico ante el Alcoyano. Sería la primera derrota de la temporada en el Guillermo Olagüe.
  El desastre de Las Palmas sería una losa difícil de levantar y supondría un punto de inflexión que marcó el futuro de un equipo que no volvería a ser el mismo. El Gandia perdió la chispa del comienzo del campeonato y fue retrocediendo, paulatinamente, posiciones en la tabla, hasta quedar fuera de las plazas de promoción de ascenso.

La jornada 30 fue la última en el cargo de Fabri Gonzalez; la derrota en el campo del Yeclano supuso su destitución, dejando al equipo en octava posición.
  El Gandia acabó el campeonato bajo la dirección de Paco Bataller, segundo de Fabri, con más pena que gloria y muy alejado de las cuatro primeras posiciones que garantizaban la promoción de ascenso.

Imagen de un Estadio Insular de Las Palmas abandonado. Clausurado en 2003 fue reconvertido en Parque Público en 2016, conservando parte de su estructura.

Fue un triste final para un equipo que protagonizó uno de los mejores arranques de la historia del CF Gandia y que consiguió, como pocas veces, encender la llama de la ilusión entre la afición.
Una llama que se apagó brusca e inesperadamente una triste noche de Noviembre con un soplido abrupto en el desaparecido estadio de la Unión Deportiva Las Palmas, donde el Gandia, pasto de las llamas, conoció el infierno en el estadio Insular.

Deja un comentario