GANDIA-ACERO 1967/68. EL DÍA QUE EL FÚTBOL LLEGÓ A LA RIBERA DEL SERPIS.

El 31 de Diciembre de 1967 se disputaba la jornada 15 de la liga de Tercera División. El CF Gandia recibía al CD Acero, el equipo del Puerto de Sagunto. Pero no era un partido cualquiera. Ese día se inauguraba el nuevo estadio del Gandia: el estadio «Guillermo Olagüe«.

La inauguración de la instalación suponía la culminación de un proceso largo y tortuoso iniciado en el año 1964. Dos años antes surgió el conflicto entre los tres socios propietarios de los terrenos del «Camp del Mondúber» (cuyo valor se había revalorizado tras el importante crecimiento urbanístico de la ciudad iniciado en los años sesenta) y su arrendatario, el CF Gandia. Tras diversos procesos judiciales, las dos partes llegaron a un acuerdo beneficioso para ambas, que suponía el pago al Gandia de 1 millón de pesetas en concepto de indemnización a cambio de abandonar el «Mondúber» y construir un nuevo estadio.

Guillermo Olagüe Fatás, por entonces directivo y ,desde Julio de 1964, presidente del club, fue el encargado de iniciar los trabajos de búsqueda de un emplazamiento para el nuevo recinto. Tras barajar diversas opciones (entre ellas unos terrenos situados en el actual Polígono Alcodar) se optó por una ubicación junto al Río Serpis, próxima al «Barrio de Corea-Estació», en unos terrenos agrícolas que recibían el nombre de Alquería de Mosen Moragues.

Imagen de la Alquería de Mosen Moragues, en la parte inferior de la fotografía, junto al cauce del Río Serpis, en cuyos terrenos se construiría el nuevo estadio.

El proyecto era ambicioso e incluía la construcción, no sólo del estadio, sino de un moderno complejo polideportivo. Las dificultades económicas, sin embargo, obligaron a reconsiderar las pretensiones y posponer la finalización del complejo. El semanario gandiense «Ciudad» anunciaba, en su edición del Sábado 2 de Diciembre, la inauguración oficial y bendición del estadio prevista para el viernes  8 de Diciembre de 1967,  festividad de «La Purísima», pero finalmente se aplazó por el retraso en la finalización de las obras del césped.

Dibujo del proyecto original del estadio que incluía una pista de Atletismo rodeando el rectángulo de juego y que posteriormente sería modificado.

El estadio podía presumir de ser uno de los mejores de toda la Tercera División de España. Contaba con una grada de Tribuna, situada sobre las dependencias en las que se encontraban los vestuarios, con 10 filas de asientos y rematada por una moderna cubierta en forma de paraboloide hiperbólico. El resto del terreno de juego estaba rodeado por 5 filas de gradas, hasta completar una capacidad total de 4.112 localidades, todas ellas de asiento. En el momento de su inauguración el estadio no tenía nombre, aunque posteriormente se decidió, por amplia mayoría y por delante de denominaciones como «Los Naranjales» «La Barraca» o «La Senda del Mar»,  bautizarlo con el nombre del presidente Olagüe en justa recompensa a quien fue su mayor impulsor.

Imagen de la Tribuna en construcción, en la que se aprecia la moderna cubierta.

Finalmente, la inauguración del estadio se aplazó al partido de Liga ante el Acero, disputado una semana después del parón navideño. El encuentro despertó una enorme expectación en la ciudad y el estadio, como no podía ser de otra forma, presentó un lleno casi absoluto, en una tarde de Domingo que despedía al mes de Diciembre y al año 1967. El choque llegaba, además, en un excelente momento deportivo para el equipo, pues lideraba la clasificación con 21 puntos, empatado con el Ontinyent.

Camp del Mondúber. Albergó su primer partido el día 7 de Septiembre de 1947 con un partido amistoso Gandia-Alaquàs (3-0). Enrique Melo fue el autor del primer gol del nuevo campo. El último encuentro se disputó el 10 de Diciembre de 1967, con un Gandia-Ontinyent (2-1) de Tercera División. El sevillano Rodri fue el autor de los dos últimos goles del Gandia en el Mondúber.

El Gandia-Acero no pudo empezar mejor, pues a los 5 minutos de juego el delantero gandiense  Zuazu pasó a la historia blanquiazul al inaugurar el marcador del partido y del estadio. Pero el Acero, un buen equipo que ocupaba la séptima posicion, llegó  dispuesto a aguar la fiesta blanquiazul y no tardó más que dos minutos en conseguir el empate por mediación del veterano delantero Antonio Domínguez, natural del Puerto de Sagunto y ex- futbolista del Valencia CF.

CLUB DEPORTIVO ACERO. Fundado en 1919 con el nombre de Sporting Club y rebautizado en 1923 como Acero, adoptó los colores rojiblancos en homenaje al Athletic Club de Bilbao (muchos de los trabajadores del Puerto de Sagunto de la época eran de origen vasco). Clásico de la Tercera División, el Acero fue el primer equipo visitante del estadio «Guillermo Olagüe».

La histórica alineación del Gandia que pisó el césped del Guillermo Olagüe por primera vez estuvo integrada por Sanz; Totó, Vicente Roig, Luis Roig; Ramiro, Bargues; Danvila, Maso, Orozco, Zuazu y Rodri.  No hubo cambios, pues hasta la temporada 1969/70 solo podía ser sustituido el portero en caso de lesión.

El once del Gandia, entrenado por José Arnau, que afrontaba su cuarta temporada al frente del equipo, contaba en sus  filas con tres jugadores canteranos: el portero Sanz, Maso y Totó. Los dos primeros llegan al primer equipo en la temporada 1963/64;  Sanz, procedente del CF Grao i Maso del CD Dénia, mientras Totó debuta una temporada después tras brillar con el Gandia Juvenil, con el que llegó a ser convocado para jugar con la selección valenciana de la categoría. Los tres se convertirían en piezas destacadas del club en los años sesenta y setenta. 
Los hermanos Roig (Luis y Vicente) eran naturales de Valencia y cumplían su segunda temporada juntos en el Gandia; Vicente Roig, que llegó en la temporada 1964/65 procedente del Alginet, portaba el brazalete de capitán del equipo gandiense. El centrocampista Bargues era de Benetússer y cumplía su segunda campaña en Gandia procedente del Carcaixent, mientras el delantero Danvila disputaba su tercera temporada tras fichar del Torrent. Completaron el equipo cuatro jugadores foráneos: el navarro Zuazu, que había debutado en Segunda División con el Logroñés y que disputaba su primera temporada en Gandia procedente del Alzira, y los tres «colchoneros»: el toledano Orozco, el sevillano Rodri y el madrileño Ramiro; tres jugadores de la cantera del Atlético  de Madrid que iniciaban el desembarco de jugadores rojiblancos cedidos al Gandia, habitual en las siguientes temporadas.

Imagen del Gandia-Acero. 31 de Diciembre de 1967. Día histórico y gran entrada en el partido inaugural del estadio gandiense.

Andrés Merí, histórico dirigente y secretario técnico del CF Gandia destacaba, en la crónica del partido para el semanario «Ciudad», a Vicente Roig, Bargues y Danvila como jugadores más destacados, en un partido que calificó de «flojo» por parte del Gandia. El tropiezo frente al Acero (era el primer punto que se perdía en casa) abría el debate entre la afición al respecto de las dimensiones del nuevo estadio, mayores que las del Mondúber, y la posibilidad de que pudiera perjudicar al juego del Gandia, pero lo cierto es que el equipo se mantuvo en la misma línea regular hasta el final del campeonato, luchando siempre por la primera posición.

Una de las grandes ausencias en ese partido fue Soldevila, mito blanquiazul, que no participó en el mismo pero que sería fundamental en una temporada en la que conpletaron la plantilla el portero Aguilar, Malonda, Cano, Chorro, Nardo y Waldo.

Una alineación habitual del Gandia en la temporada 1967/68. De izquierda a derecha, de pie: Sanz, Totó, Vicente Roig, Ramiro, Soldevila y Bargues. Agachados: Danvila, Maso, Zuazu, Orozco y Cano.

El Gandia era un equipo joven en el que la mayoría de sus integrantes apenas sobrepasaban la veintena de edad. Los blanquiazules destacaron desde las primeras jornadas de Liga, sumando cuatro victorias en las primeras cuatro jornadas. Un buen comienzo que servía para afianzar un proyecto en el que el primer objetivo era amarrar la permanencia sin sobresaltos, habida cuenta que descendían los 8 últimos clasificados debido a la reducción de grupos de Tercera División planificada para la siguiente temporada. Pero con el paso de las jornadas el equipo demostró que podía aspirar a conseguir un objetivo mucho más ambicioso, convirtiendo el campeonato en un mano a mano particular por la primera plaza con el Ontinyent.

Los delanteros Zuazu y Orozco (que jugaría años después en Primera División con el Atlético de Madrid y el Málaga) se mostraban en un gran momento de forma, situándose entre los maximos goleadores de la categoría.
Sanz, que volvía a Gandia tras jugar en el Sueca y el Oliva en busca de minutos, se afianza como portero titular (pese a que comienza la liga en el banquillo) y como uno de los mejores guardametas del campeonato, mientras Soldevila realiza una gran temporada en la cobertura gandiense que le valió ser incluido en el equipo ideal de Tercera División del periódico «Deportes», un equipo en el también fueron incluidos Zuazu y el propio Sanz.

El Gandia perdió finalmente su duelo por la primera posición con el Ontinyent tras caer por 3-0 en el partido decisivo, disputado en El Clariano, en la jornada 30, pero consiguió, al menos, asegurar sin problemas la segunda posición, que daba acceso a la promoción de ascenso.

Juan Carlos ZUAZU Gil, tras realizar una gran campaña, recibe el trofeo al máximo goleador del CF Gandia. Marcó 22 goles, 1 gol más que su compañero, el toledano Orozco. Zuazu debutaba en el Gandia (donde jugaría 5 temporadas) y conseguía, además, anotar el gol inaugural del nuevo estadio.

La promoción enfrentó al Gandia con la UD Mahón, un emparejamiento resuelto de manera, cuanto menos estrambótica, que necesitó de un  partido de desempate disputado en Tarragona (los dos partidos iniciales acabaron con mínima victoria local) y de una prórroga extenuante de 70 minutos que finalizó en tablas y  que se decidió por el mayor número de córners favorable al equipo menorquín por 11-6 (no existía todavía el lanzamiento de penaltis), poniendo triste y extraño final a una excelente temporada.

Unos días antes de la inauguración del nuevo estadio, el Mondúber fue pasto de las excavadoras, que certificaron la defunción del vetusto campo, desde el que se contemplaba la silueta del macizo que le dió nombre y que albergó durante 20 años los partidos del CF Gandia. El Mondúber, demolido y transformado en un solar, pasó a mejor vida y se convirtió en un recuerdo para el fútbol gandiense, que en el último día del año 1967 se trasladó al otro extremo de la ciudad e inauguró su nuevo hogar junto al lecho del río. Fue un día que pasó a los anales de la historia blanquiazul. Fue el día en que el Fútbol llegó a la Ribera del Serpis.

Xavi Martí-Futbol en la Ribera del Serpis.

FICHA DEL PARTIDO.
CF GANDIA 1-CD ACERO 1. Jornada 15. Tercera División. 31 de Diciembre de 1967.
Nuevo Estadio CF Gandia.
CF GANDIA: Sanz; Totó, Vicente Roig, Luis Roig; Ramiro, Bargues; Danvila, Maso, Orozco, Zuazu y Rodri.
CD ACERO: Sanfélix; Debon, Aquilino, Tineo; Gandia, Mariano; Serra, Masiá, Domínguez, López y Belmonte
ÁRBITRO: Pérez Monfort.
GOLES: 1-0 Zuazu 5′. 1-1 Domínguez 7′.


Fuentes: «Recordando Gandia» (Facebook Paco Martí). Semanario «Ciudad» (Arxiu Històric de Gandia). Libro «Club de Fútbol Gandia 50 Aniversario» (Fernando Peralt Montagut).

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